LA  MANO SIRVE PARA ACARICIAR Y NO PARA CASTIGAR

LA MANO SIRVE PARA ACARICIAR Y NO PARA CASTIGAR

 

LA  MANO SIRVE PARA ACARICIAR Y NO PARA CASTIGAR

“Cuando tu perro hace una travesura sabes cómo reaccionar: con la ayuda de tu periódico o de un trapo le das un pequeño azote en el trasero. Evitar hacerlo con las manos pues piensas que tu perro no podría comprender que puedan a la vez servir para dar cariño y para corregir”

¡ Es una idea equivocada ¡

 

Para comprender mejor:

Con el periódico o sin él, el perro sabe muy bien que el correctivo viene de su propietario, pues coincide con un tono de voz y una actitud particulares, que son más importantes que el castigo propio.

El perro no asocia una parte de nuestro cuerpo a una situación pero advierte la expresión global, la de nuestro rostro, nuestros gestos, con el fin de conocer mejor nuestras intenciones.

 

¿Qué puedes hacer?

El castigo físico debe ser algo muy excepcional y ha de evitarse la utilización de un objeto para aplicarlo.

Para que un castigo sea eficaz, debe ser aplicado al comienzo de la acción no deseada y de forma sistemática. Hay que reprender sobre todo con la voz:  un “¡NO¡” seco y repentino es más eficaz que un golpe.

Puedes también castigar a un cachorro evitando tener cualquier contacto con él, dándole un golpecito sobre el hocico si intenta morder o asiéndolo por la piel del cuello.

El mejor castigo para un perro adulto es enviarlo a su rincón de descanso.